Método Cloze

El método “cloze” consiste, en su versión original, en la presentación de una selección de prosa de la cual se han omitido palabras de manera sistemática, reemplazándolas por una línea de extensión constante. Estas palabras omitidas deben entonces ser aportadas por el lector para restituir su sentido completo a la selección. Se trata de un procedimiento ideado en 1953 por Wilson Tayler, como medio de evaluación de los materiales escritos. Este método se mantuvo subterráneo durante más de dos décadas, pero ahora diversos estudiosos de materias educacionales y didácticas han empezado a rescatarlo destacando su importancia y aplicándolo. Se trata de un libro teórico, pero también práctico a través de la presentación de instancias de aplicación del método.
Presente a los alumnos un texto breve pero de contenido completo.  Cada cierto número de palabras suprima una y reemplácela por una línea de longitud constante.  Conserve completa la primera y la última oración.  El alumno debe adivinar y escribir las palabras omitidas y al final comprobar sus respuestas.

Trabaje esta técnica sobre la base de los siguientes pasos:

Trabajar el “cloze” en pares o en grupo, de manera que los alumnos se estimulen mutuamente a descubrir las palabras omitidas.

  • Orientar a los alumnos a encontrar las palabras que mejor correspondan al contexto, desde el punto de vista de su significado y concordancia gramatical.  Para ello, deben basarse obligatoriamente en el contexto, como clave para descubrirlas.
  • Proporcionar algunos apoyos a los alumnos cuando lo requieran.  Por ejemplo, escribir bajo la línea, dos o tres palabras, para que seleccionen la correcta; sustituir la línea continua por rayitas que correspondan al número de letras o de sílabas de la palabra omitida; escribir la letra inicial de cada una de las palabras.
  • Pedir a los alumnos que lean primero el texto completo, que traten de adivinar la palabra que falta y que la escriban.  Es recomendable que utilicen un lápiz de mina y goma por si desean rectificar sus adivinaciones.
  • Estimularlos a verificar sus respuestas con un listado de las palabras correctas o con el texto original.  Se deben aceptar los sinónimos o las respuestas que no alteren el sentido del texto.  En este procedimiento no deben considerarse las faltas de ortografía, excepto si los niños toman la iniciativa.

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